Betancuria nació oficialmente hacia el año 1404, cuando Jean de Bethancourt, de quien deriva el nombre del municipio, declaró su fundación, convirtiendo a Bentancuria en la capital de Fuerteventura y levantando en él los principales centros de poder y administración isleños.

Se encuentra en la zona central de la isla, en su cara occidental y es, a diferencia del resto, un municipio de interior. La razón de que fuese fundada en la cara occidental era evitar los ataques piratas de los que era víctima Fuerteventura, que normalmente se producían por su costa este.

Fue una de las regiones más ricas de Fuerteventura hasta el siglo XVI, cuando comenzó a perder protagonismo debido al desarrollo de otras regiones, perdiendo la capitalidad de las isla en 1834.

La Betancuria de la actualidad es el municipio más pequeño de la isla, pero cuenta con uno de los cascos históricos más antiguos y bellos del archipiélago. En el cual encontramos la Iglesia de Santa María, la Ermita de Santa Inés, situada en el valle de Santa Inés, y el Convento de San Buenaventura, un antiguo convento franciscano, situado a las afueras del municipio junto a la Ermita de San Diego.

La Betancuria de la actualidad abarca más allá de su casco histórico los pueblos de Vega de Rio Palmas, un precioso pueblo de interior popular por su romería y sus rutas de senderismo, y el Valle de Santa Inés.

También en Betancuria se encuentra uno de los miradores con las mejores vistas de Fuerteventura, el Mirador de Morro Velosa, presidido por dos imponentes estatuas aborígenes, que ofrece una perspectiva única del inmenso Parque Rural de Betancuria, que ocupa el 90% del territorio del municipio.