La Gomera es la segunda más pequeña de las islas Canarias, con más de 360 km² de superficie, que se elevan desde su abrupta costa hasta las altas cumbres de Garajonay.

Y es que La Gomera es una isla de contrastes, de playas de arena negra y verdes bosques de laurisilva, de profundos barrancos y roques imposibles, una de las islas con la orografía más accidentada del archipiélago canario, hasta el punto de propiciar que sus habitantes desarrollaran el lenguaje de los silbos a fin de salvar las dificultades del territorio.

Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO.