Mecida por los vientos alisios y bañada por el Atlántico, Lanzarote es la isla canaria que mejor representa la naturaleza volcánica del archipiélago, una isla de paisajes marcianos y colores rojizos, repleta de tesoros por descubrir y un inmenso patrimonio natural que se reproduce por toda su geografía.

Lanzarote es una isla de contrastes y paisajes imposibles, con un litoral donde se alternan las playas de arena rubia con la abrupta roca volcánica, y un interior en el que los malpaíses dan paso a los palmerales.

Destinos

Lanzarote cuenta con un amplio patrimonio cultural, histórico y artístico que se reproduce en sus pueblos y localidades, desde las zonas más populares, como Playa Blanca, en el extremo sur de la isla, Puerto del Carmen, prácticamente en el centro de la isla, o Costa Teguise, en el sureste, hasta los pequeños pueblos, como Arrieta o Punta Mujeres, que guardan en común ser certeros representantes del sabor auténtico de la isla.

La isla se divide en 7 municipios, donde la esencia capitalina de Arrecife, la tradición e historia de Teguise, el color rojizo y sabor volcánico de Yaiza, la magia de Tinajo, la esencia rural de Haría, el sosiego de Tías y la sencillez de San Bartolomé, forman el conjunto perfecto que hace única a esta isla de paisajes marcianos y naturaleza volcánica.

Qué ver y hacer

No es conocida como la Isla de los Volcanes por casualidad, sus paisajes y que la mayoría de sus maravillas naturales tengan esencia volcánica la han hecho merecedora de este título, y es que desde los Jameos del Agua hasta Timanfaya se hace evidente que en las entrañas de Lanzarote sigue corriendo el magma.

Su litoral es una sucesión continua de rincones mágicos, desde las pequeñas calas de arena blanca, como Los Caletones de Órzola, en la costa norte, hasta las populares playas de Playa Blanca y Puerto del Carmen, pasando por la enorme y espectacular playa de Famara, en la costa occidental, o las paradisíacas playas del Papagayo en su costa sur.